domingo, 5 de agosto de 2012

¿Qué intereses hay detrás del grupo terrorista MUYAO?


El costoso rescate de los rehenes españoles en Mali

Por: | 03 de agosto de 2012

Los terroristas que secuestraron a los cooperantes obtuvieron un rescate de 15 millones de euros, la liberación de tres presos y la repatriación por España de los voluntarios europeos en los campamentos de refugiados saharauis

“Hay muyahidines (combatientes) que les esperan allí”, en los campamentos de refugiados saharauis, a los cooperantes españoles si es que se les ocurre regresar. Walid Abu Sarhaoui, portavoz del Movimiento para la Unicidad del Yihad en África Occidental (MUYAO), lanzó públicamente esta advertencia, a través de la agencia de prensa francesa AFP, horas después de que su grupo liberara a los tres cooperantes europeos que secuestró nueve meses antes.
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   Los españoles Ainhoa Fernández de Rincón, Enric Gonyalons y la italiana Rosella Urru fueron entregados por el MUYAO cerca de Gao, en el norte de Mali, a los mediadores de Burkina Faso que les trasladaron, el 18 de julio, a Ouagadougou desde donde volaron a sus respectivos países.
   A cambio de la libertad de las dos mujeres los gobiernos español e italiano pagaron 15 millones de euros, según informó el MUYAO, la mitad de lo que exigió inicialmente. España adelantó el importe del rescate que, en principio, se paga a medias con Italia. La cantidad sufragada es similar a la que fue desembolsada, en agosto de 2010, para conseguir que la rama magrebí de Al Qaeda (AQMI) soltase a los dos rehenes catalanes, Roque Pascual y Albert Vilalta, que aun permanecían en su poder. Alicia Gámez fue liberada cinco meses antes.
   Gonyalons, que estaba separado de sus dos compañeras, no iba a ser puesto en libertad con ellas. Su suerte tenía que ser negociada ulteriormente, pero los mediadores insistieron a los terroristas en que el joven había sido herido de bala y cojeaba y les recordaron que los musulmanes estaban en Ramadán, mes de la piedad. Accedieron a soltarle sin nuevas contrapartidas.
   Además del rescate pecuniario el MUYAO obtuvo “la excarcelación de tres presos en países musulmanes”, según indicó. Dos de ellos habían sido detenidos en Nuadibú (Mauritania), el 5 de diciembre pasado, por su presunta complicidad con el secuestro de los cooperantes, y un tercero estaba encarcelado en Niamey.
   El Gobierno de Níger desmintió esta última liberación. Las agencias de prensa independientes mauritanas (ANI y Sahara Media) solo han confirmado la puesta en libertad de Memine Ould Oufkir, de 30 años, un saharaui al que recogió en Nuakchot, el 17 de julio, un avión español para entregárselo a los mediadores de Burkina Faso.
   El MUYAO exigió, por último, la retirada de los cooperantes extranjeros de los campamentos de refugiados saharauis del suroeste de Argelia, que gestiona el Frente Polisario, donde secuestró a los tres europeos. En los últimos días de su cautiverio los tres  jóvenes rehenes recibieron la visita de islamistas que se declararon saharauis y que les advirtieron del riesgo de ser secuestrados que correrían, ellos u otros voluntarios, si regresaban a Tinduf, según señalaron fuentes conocedoras de la negociación.
   El grupo terrorista lanzó ese mismo mensaje a los mediadores de Burkina Faso, para que se lo hiciesen llegar a las autoridades españolas, y, finalmente, su portavoz lo repitió a la prensa el 19 de julio. Esta amenaza sorprende. El MUYAO debería estar más interesado en recaudar, gracias al pago de rescates de cooperantes, que en espantarles de los campamentos de Tinduf. Al formular ese aviso intenta aparentemente romper el vínculo entre la sociedad civil española y los refugiados saharauis.
   Diez días después de que los rehenes recobrasen la libertad el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo, anunció de sopetón la inmediata repatriación de la docena de cooperantes españoles en Tinduf y, de paso, la de otros tres europeos que estaban allí. Se tomó tal decisión, según el ministro, cuando se tuvieron “indicios racionales de que se planeaba un secuestro de cooperantes españoles en los campamentos de Tinduf y una vez verificado hasta la extenuación que la operación es inminente”. Exteriores amplió de paso a todo Mali, y no solo al norte, su alerta sobre el riesgo terrorista. Desaconsejó así a los españoles que viajasen a cualquier lugar del país.
   El anuncio de García-Margallo produjo regocijo en Marruecos. “Duro golpe para el Polisario”, titulaba, por ejemplo, el 1 de agosto en portada, el diario Al Bayane, mientras que otro rotativo, As Sabah, recordaba: “Marruecos fue el primero en llamar la atención sobre la implicación del Polisario con organizaciones armadas como Al Qaeda que se dedican a secuestros en Tinduf”.
   Las repatriaciones por riesgo terrorista no se suelen anunciar de antemano como hizo García-Margallo, el 28 de julio, porque pueden incitar a los secuestradores a adelantar sus planes. EE UU evacuó, por ejemplo, a sus ciudadanos, en julio de 2010, de Burkina Faso, y Francia hizo otro tanto en agosto, pero solo con los franceses que residían en el noroeste de ese país. En ambos casos se supo a posteriori.
   Otra anomalía en el comportamiento del Gobierno español es que, si de verdad tenía constancia de que el MUYAO iba a golpear de nuevo en Tinduf, debería haber advertido al Frente Polisario y a Argelia para que incrementasen la vigilancia, pero no lo hizo. Ambos ya reforzaron su despliegue militar en la zona –Argelia envió 30.000 soldados más a una de las regiones más militarizadas del mundo- tras el triple secuestro de octubre. El Polisario ha pedido ahora reiteradamente a los servicios de seguridad españoles información precisa sobre la amenaza.
   En conversaciones informales organizadas a posteriori en Exteriores se precisó a los periodistas que los terroristas cuentan con “infiltrados” en los campamentos saharauis. En realidad, los “indicios” de lo que habló García-Margallo son solo las advertencias proferidas reiteradamente por el MUYAO en público y en privado. No posee ningún otro dato.
   Los servicios de seguridad españoles se han apuntado algunos tantos en la lucha antiterrorista en el Sahel. El Consejero de Interior de la Embajada de España en Bamako dio, por ejemplo, en abril, el soplo a la policía maliense de la presencia de un comando de Boko Haram, organización terrorista nigeriana, en la capital de Mali donde proyectaba perpetrar atentados. Sus miembros fueron detenidos. Pero sobre las intenciones del MUYAO los españoles carecían de información específica.
   El grueso del MUYAO, que en sus orígenes contaba con unos 70 combatientes, está formado por árabes malienses de la región de Tilemsi –su jefe es el maliense Sultan Ould Badi- , a los que se han unido mauritanos y saharauis. En sus filas la proporción de saharauis es mucho mayor que en las de su hermano mayor, Al Qaeda. De ahí que se sospeche que puede contar con cómplices en los campamentos de refugiados pese a las purgas llevadas a cabo por el Polisario desde finales de 2011.
   En diciembre pasado Hamma Ould Mohamed Kheirou, número dos del MUYAO, difundió un vídeo en el que explicaba sus objetivos: Implantar la sharia (ley islámica) en toda África del Oeste y combatir a todos aquellos que se opondrían a ello empezando por Francia, la antigua potencia colonial. Pero en la práctica el MUYAO solo ha tenido un enemigo: Argelia y el Polisario instalado en territorio argelino. Aunque la mayoría de sus jefes son argelinos, Al Qaeda ha diversificado más sus zarpazos. Además de Argelia asestó golpes, desde 2007, en Mauritania, Mali, Níger y Túnez.
   El MUYAO se estrenó en octubre con el secuestro de Tinduf, una operación más complicada que los apresamientos de cinco viajeros europeos que efectuó poco después Al Qaeda en Tombuctú y Hombori (Mali). Para hacerla tuvo que contar con cómplices in situ y medios para recorrer con sus cautivos más de mil kilómetros por el desierto. Reapareció en marzo y en junio con sendos atentados suicidas contra la Gendarmería argelina en Tamanrasset y Ouargla con un balance global de dos muertos y 24 heridos.
   Cuando a finales de marzo, al amparo de la rebelión tuareg en el norte de Mali, los grupos terroristas árabes se apuntaron también a la conquista de esa región septentrional, el MUYAO se dirigió a Gao acaso porque algunos de sus miembros son originarios de esa provincia o porque es allí donde estaba el único Consulado de Argelia en la zona. Secuestró al cónsul y a otros seis empleados aunque después puso en libertad a tres de ellos.
   El MUYAO gobernaba, en un principio, esa ciudad de 90.000 habitantes junto con el Movimiento Nacional de Liberación del Azawad (MNLA), una facción armada tuareg laica e independentista. Ambos grupos se enfrentaron a finales de junio y, tras horas de combate y más de 20 muertos, los terroristas expulsaron a los tuaregs. Hoy en día se esfuerzan porque el agua potable y la luz eléctrica no falten en Gao y desarrollan políticas sociales para intentar proporcionar trabajo a los jóvenes.
   El MUYAO tiene una política de comunicación diferente a la de Al Qaeda. En algunas ocasiones sus portavoces se ponen al teléfono, como sucedió horas después de la liberación de los cooperantes, y hasta ha aceptado la presencia en Gao de algún periodista africano. El 13 de diciembre, 72 horas después de que reivindicase en francés el secuestro de Tinduf, alguno de sus miembros intentó vender a la prensa un video con los rehenes, algo inimaginable por parte de Al Qaeda que siempre regaló su material gráfico.
   Pese a la derrota que infligió al MNLA, el MUYAO no es la principal fuerza en el norte de Mali ni tampoco lo son los tuareg integristas de Ansar Dine. La que “domina a todas las demás fuerzas con presencia en el norte de Mali es Al Qaeda”, declaraba, el 27 de julio en Dakar, el general Carter Ham, comandante en jefe de AFRICOM, el mando del Pentágono para África. Además, añadió, es “la más rica de todas las ramas” de Al Qaeda en el mundo. Lo es gracias a los secuestros de occidentales, a su implicación en el contrabando y, acaso, a la protección que brinda a las caravanas de la droga.
   Pese a su poderío Al Qaeda es prudente en el norte de Mali. Así se lo pidió su jefe regional, el argelino Abdelmalek Droukdel, en un mensaje difundido el 23 de mayo. Instó a sus hombres a no ser “vanidosos”, a proporcionar ante todo “seguridad” a las poblaciones y a aplicar la sharia “gradualmente”.
    El MUYAO es una disidencia de Al Qaeda surgida a finales del año pasado a causa, según una hipótesis esbozada por policías y expertos antiterrorista, de desacuerdos sobre el reparto del botín de los secuestros y porque malienses y mauritanos se consideraban marginados en una organización en la que mandan los argelinos.
   Otra hipótesis, diametralmente opuesta a la primera, sostiene que el MUAYO es en realidad una filial de Al Qaeda, creada por Mokhtar Belmokhtar, jefe de la célula que capturó a los tres voluntarios catalanes en Mauritania, el 29 de noviembre de 2009. La habría fundado para reclutar con más facilidad en África Occidental, y no solo en el Magreb, y extender sus actividades a esa parte del continente. Su empeño en golpear solo a Argelia resta fuerza a esta suposición.

Fuente: El País

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