sábado, 26 de noviembre de 2011

Los islamistas moderados ganan las elecciones en Marruecos donde ha votado sólo algo más del 25% de los marroquíes en edad de votar.

Los islamistas moderados marroquíes del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) han ganado las elecciones legislativas del viernes, según ha anunciado hoy el ministro del Interior, Taieb Charkaoui. De los 288 escaños ya atribuidos obtienen 80 y casi duplican al segundo partido, el Istiqlal, que logra 45 diputados.
En tercer y cuarto lugar figuran dos “partidos de la administración”, como se llaman en Marruecos a las formaciones artificiales compuestas de notables, con escaso arraigo, pero mucho dinero para hacer campaña. Se trata del Reagrupamiento Nacional de los Independientes (RNI), que cosecha 38 escaños, y del Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), fundado en 2007 por un gran amigo del rey Mohamed VI, que obtiene 33. En quinto lugar figuran los socialistas con tan solo 33 escaños.
Quedan aun 97 escaños por atribuir, la mayoría correspondientes a la lista nacional de mujeres y de jóvenes que se presenta en una circunscripción nacional que abarca a todo el país. Los resultados definitivos serán probablemente divulgados esta noche. En sufragios, la diferencia entre los islamistas (28,5%) y sus principales rivales es algo mayor que en escaños porque el sistema electoral perjudica el voto urbano y favorece al rural.
Tras la comparecencia del ministro del Interior, caravanas de coches recorrieron el centro de Rabat y Casablanca tocando la bocina y sacando por las ventanillas banderas con una lámpara, el símbolo del PJD.
“Hemos obtenido un resultado mejor de lo esperado”, declaró Abdelilá Benkiran, el secretario general del PJD, en la sede de su partido en la madrugada del sábado. “Vamos a conseguir entre 90 y 100 escaños”, añadió, lo que supone la mayoría relativa en un Parlamento muy fragmentado a causa de la ley electoral.
Otros fuentes del partido, menos cautas que Bekiran, indican que podrían lograr casi un tercio de los escaños en la Cámara baja. El PJD ganó holgadamente en todas las grandes ciudades del país y en la mayoría de las aglomeraciones urbanas, pero el voto rural le sigue siendo desfavorable. Incluso en Anfa, el barrio más acomodado de Casablanca, los islamistas cosechan el 42% de los sufragios y conquistan dos de los cuatro escaños de la circunscripción.
A diferencia del PJD, que facilitaba resultados en su sede o a través de las redes sociales, y de algunos medios de comunicación marroquíes, el Ministerio del Interior ha guardado silencio hasta primera hora de la tarde.

Más poder para el Gobierno

La victoria islamista en las urnas en Marruecos es la segunda que se produce en el norte de África en un mes. Ennahda, la formación islamista de Túnez, obtuvo nada menos que un 41,5% en las elecciones del 23 de octubre a la Asamblea Constituyente encargada de redactar la nueva Constitución.
“Se trata de un cambio histórico”, afirmó Mustafá Khalfi, coordinador del programa electoral islamista. Si se corrobora esta victoria, el rey está ahora obligado, según la nueva Constitución, a elegir al primer ministro en el seno del PJD, aunque puede nombrar a cualquiera miembro de su dirección y no forzosamente a su secretario general.
El próximo primer ministro será el más poderoso de cuantos han tenido Marruecos desde su independencia. La nueva Carta Magna ha supuesto un recorte de las atribuciones del monarca en beneficio del jefe del Gobierno, que, por ejemplo, podrá ahora nombrar a todos los ministros excepto al de Asuntos Religiosos, que sigue dependiendo del rey.
Para gobernar los islamistas deberán formar una coalición. Mustafá Ramid, uno de sus tenores, repetía de madrugada que le gustaría aliarse con los partidos con raices históricas de la “koutla”: socialistas, excomunistas y nacionalistas del Istiqlal, pero hasta ahora solo estos últimos se han mostrado proclives a colaborar con ellos. Juntos no alcanzan la mayoría absoluta en el Parlamento.
Ramid descartó también coaligarse con el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), fundado en 2007 por un amigo de Mohamed VI y al que la prensa independiente describe como el “partido del rey”. También excluyó colaborar con el Reagrupamiento Nacional de los Independientes, otra formación artificial de las que solo tienen actividad cuando se acercan las elecciones. Su líder, Salahedin Mezzouar, ministro de Economía, era el preferido a primer ministro de las Embajadas occidentales en Rabat.

Baja participación

Las legislativas de ayer viernes suponen un doble revés para el palacio real y el Ministerio del Interior no solo porque el dique de contención antiislamista no ha resistido, sino porque tan solo el 45% de los 13,5 millones de electores inscritos han acudido a las urnas pese a que son las primeras elecciones tras la aprobación de una Constitución que confiere más competencias al futuro Gobierno. La participación sigue siendo baja, pero es algo más elevada que en 2007, cuando fue del 37%.
En realidad tan solo uno de cada cuatro marroquíes en edad de votar depositó una papeleta. En Marruecos hay aproximadamente ocho millones de personas mayores de 18 años que no están inscritos en las listas electorales, por negligencia o por rechazo al sistema, y en el extranjero hay otros tres millones de emigrantes adultos que en la práctica no pueden votar en las legislativas, aunque sí pudieron hacerlo en el referéndum constitucional convocado por el rey.
El Movimiento del 20 de Febrero, que desde hace diez meses organiza manifestaciones de protesta en las calles, hizo llamamientos al boicoteo de las urnas, así como tres pequeños partidos de izquierdas y la gran asociación islamista Justicia y Espiritualidad. Esta última organizó por su cuenta, el jueves, una manifestación en Tánger que congregó a varias decenas de miles de personas.

Fuente: El Pais

wshrw.org » Noticias

Archivo del blog